
Los equipos de rescate buscan supervivientes en los edificios de viviendas del personal del Gobierno afectados por el terremoto de Naypyidaw. (NYEIN CHAN NAING/EPA-EFE/Shutterstock)
El 28 de marzo de 2025, un fuerte terremoto de magnitud 7,7 sacudió Myanmar, con epicentro a solamente 16 kilómetros al noroeste de Sagaing, cerca de Mandalay. El seísmo tuvo lugar a las 12:50 hora local, tras lo cual se produjo una réplica de magnitud 6,4, 12 minutos después. Los temblores causaron daños graves en múltiples ciudades, provocando el derrumbe de edificios, puentes y otras infraestructuras. Myanmar ha declarado el estado de emergencia y ha hecho un llamamiento a la ayuda internacional. El terremoto ha afectado innumerables vidas, que se suman a los 19,9 millones de personas que ya necesitaban ayuda humanitaria.
Los informes apuntan a más de 1600 personas fallecidas y más de 3400 heridas. Se espera que estas cifras aumenten a medida que se disponga de más información de las regiones afectadas.
La situación en todas las regiones afectadas sigue siendo desesperada, y las personas supervivientes necesitan urgentemente refugio, agua potable, atención médica y protección.
Un miembro del personal de Oxfam en Myanmar, que se encuentra actualmente en Mandalay, ha informado de primera mano sobre los niveles de destrucción causados por el terremoto:
"El suelo temblaba con muchísima fuerza. Los edificios empezaron a derrumbarse, y escuchaba los gritos de quienes huían despavoridos. Es imposible describir el horror y la impotencia que sentí al ver a familias intentando escapar de los horrores de forma desesperada... Es una pesadilla. Las personas están asustadas, heridas y necesitan ayuda urgente. No hubiéramos imaginado jamás sufrir una tragedia así".
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